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15 de Septiembre de 2016

LA EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO, EL SENTARSE Y LA ERGONOMÍA

Evolución anatómica.

LA EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO, EL SENTARSE Y LA ERGONOMÍA

Los humanos estamos anatómicamente constituidos desde hace 1.000.000 de años. Desde hace 50.000, no hemos cambiado físicamente.

 

Hemos mejorado aspectos en nuestro funcionamiento fisiológico, pero el diseño físico que tenemos como seres andadores, no. Con nuestro alto nivel tecnológico, ya no tendremos ninguna otra transformación física, la podremos suplir con cualquier objeto, máquina o intervención quirúrgica. No evolucionaremos anatómicamente de forma perceptible, ya que los hábitos de vida cambian muy rápidamente, paral • Paralelamente al ritmo del desarrollo tecnológico.

 

Nuestra columna está diseñada para estar "recta" y para el movimiento. La posición estática de estar sentado no es una posición natural para los seres humanos. El culo no es para sentarse. Es el engranaje central (isquiotibial) pensado para caminar. El ser humano no se ha sentado nunca, tal como lo entendemos ahora.                                                                                                                              

En nuestra historia de seres humanos, sentarse en una silla nunca ha tenido un uso operativo. Ha sido, básicamente, una fórmula jerárquica o de uso social, pero raramente operativa. Sentarse, tal como lo entendemos hoy, ha sido una posición que los humanos utilizábamos esporádicamente, y de maneras muy diferentes de la actual. Sin embargo, eran muy pocas las actividades productivas que se hacían sentados, y las que se hacían eran poco trascendentes para poder influir en nuestra morfología.

 

Evolución tecnológica. Gran parte de los avances futuros serán en la electrónica. El ser humano es perezoso. Trabajar es un "castigo divino". Todas las cosas evolucionan técnicamente tendiendo a hacer más cómoda su operativa y más confortable la posición de su operador, en su mayoría, sentado, aunque el diseño evolutivo de este operador (el ser humano) se base en el hecho de que su punto  de máxima eficacia es cuando está de pie, caminando.

También debemos tener claro que los procesos  intelectuales de los humanos son más asequibles en posiciones pasivas. Y no vale decir que paseando "pensamos" mejor. Quizás sí, pero lo que es seguro es que sentados estudiamos mejor.

Resumiendo: vamos hacia una sociedad que desarrollará mucha actividad en posición sedente. (Se cumplirán 2 oxímoron: "desarrollaremos actividades pasivas, y a consecuencia de esto tendremos que sentarnos en movimiento").

Este supuesto ya lo podemos comprobar en la actual forma de vida, y de trabajar, donde nos vemos obligados a sentarnos durante largos ratos. Por ello, es necesario adaptar estos asientos a nuestra morfología y a nuestro trabajo.

Necesitamos aplicar la ergonomía al sentarse.

Hay que cambiar el concepto de sentarse en posición estática, en ángulo recto (en forma de 4), a la posición de sentarnos dinámicamente.

El estilo de vida del "homo sedente", intentando siempre hacer el mínimo esfuerzo, no cumple con las necesidades fisiológicas necesarias para satisfacer el equilibrio general de las funciones vitales.

Estas deficiencias no quedan resueltas sólo "consumiendo" deporte en el tiempo libre. Hay que tener un método preventivo para cuando practicamos "actividades pasivas", para no generar "estrés" anatómico.

El movimiento y la variación son necesarios para asegurar un uso dinámico de nuestros músculos, y de esta manera evitar una tensión permanente sobre estos músculos y las articulaciones. Es esencial, al sentarse, apoyar a las partes más importantes de la anatomía, así como dejar suficiente espacio para moverse y poder conseguir una amplia gama de posiciones. Pero cuidado!  Variabilidad no significa inestabilidad. (Es la diferencia de sentarse en una Capisco o en una pelota de Pilates).                                                                                                               El cuerpo humano es blando, mientras que el entorno - edificios, muebles, coches, etc., son duros. Nos vestimos con ropas blandas. Y a la vez, durante una gran parte del día, nos "vestimos" con una silla. Esto no quiere decir que las sillas tengan que ser tan blandas como nuestras ropas, pero tampoco deberían ser tan duras como los edificios y los otros objetos que hay a nuestro alrededor.       La silla apropiada es la que funciona como un nexo entre "este" cuerpo humano blando y la rígida arquitectura que lo rodea. La silla debe poder facilitar el movimiento, para poder cambiar cómodamente de postura.

 

 

 

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